Si en tus mañanas odiás el despertador y el estrés no te deja dormir, te invito a descubrir los beneficios de energía, salud y bienestar que te ofrece una rutina Slow Morning.

¿Qué es Slow Morning?
Si lo traducimos del inglés podríamos decir que es una "mañana lenta" o "mañana tranquila". Se trata de cambiar nuestra rutina caótica de las mañanas por conductas lentas y de disfrute personal que te inviten a conectar con el ambiente.
Uno de sus principales beneficios es disminuir el estrés y la ansiedad, justamente dos de las conductas más sufridas en estos tiempos de pandemia. ¿Parece imposible? Sí, pero no lo es. En este artículo vas a encontrar todas las opciones para que lo puedas lograr.
Cómo preparar una rutina Slow Morning
Antes de comenzar es importante identificar en qué te gustaría ocupar los minutos extras que vas a regalarte en las mañanas al despertar, o qué rutinas de tus mañanas actuales quisieras hacer más lento o con más tiempo, como por ejemplo desayunar.
Algunas otras opciones pueden ser:
- Leer un libro
- Salir a caminar
- Escuchar un podcast, música o radio
- Realizar estiramientos, meditación o yoga
- Chequear tus emails
- Organizar tu agenda del día
- Escribir o dibujar
- Más tiempo en la ducha
- Cuidado de plantas y otras actividades al aire libre
Prepará tu rutina desde la noche anterior
Para evitar saltar de la cama con el despertador o salir corriendo de casa con el riesgo de olvidar algunas cosas, es importante comenzar a organizarnos desde la noche previa. De esta manera se reducirá el estrés de la mañana.
Dejar algunas cosas preparadas reducirá los minutos que consume tu mañana. Por ejemplo, en lugar de quedarte de pie mirando el placard, podés dejar la ropa lista la noche anterior, así como también la taza con el saquito de té en la mesada.
Consejos para evitar el insomnio
Con la aparición del home office, el confinamiento obligatorio y el incremento de estimulaciones visuales, conciliar el sueño se ha convertido en todo un reto. Muchas veces comenzamos a bostezar frente a la computadora o la tele pero, al llegar a la cama, nos convertimos en perfectos búhos.
La mente necesita saber cuándo son las horas de sueño y para eso es preciso incorporar algunas rutinas que nos puedan ayudar. Por ejemplo, usar ropa suave y cómoda para dormir y evitar pantallas encendidas como el celular o la televisión.
Dormir no solo comprende el descanso corporal, sino también el descanso mental, así que lo ideal es evitar llevar trabajo a la cama, no solo para evitar la luz de la PC sino también para entrenar la mente. Es necesario respetar nuestros espacios, tanto para las horas laborales como para las horas de descanso.
Un error muy común es pasar directamente de la computadora o de la tele a la cama, y ahí es donde aparecen miles de imágenes mentales, pensamientos, ocurrencias, la lista del supermercado, cuestiones laborales, etc. Para evitar todo esto y dar mil vueltas en la cama, podés beber una taza de té de manzanilla o valeriana antes de ir a dormir. Usá los minutos del té para todos esos pensamientos y tu mente estará mucho más relajada a la hora de dormir.
Existen algunas fragancias que también pueden ayudarte a relajar la mente y el cuerpo. Los aceites esenciales de lavanda o mandarina funcionan muy bien para el insomnio, y otras fragancias, como el sándalo, se utilizan para calmar la ansiedad.
Como mencionamos anteriormente, la mente necesita saber cuándo es el momento de descansar, y colocar unas gotas de estos aceites esenciales en tu almohada puede funcionar como un estimulante para el sueño.
Las primeras mañanas con Slow Morning
Hasta generar el hábito, en las primeras mañanas intentá identificar cómo estás haciendo tu rutina. Si aún te despertaste con la aceleración de siempre, deberás ir bajando la velocidad hasta llegar a la calma y ser consciente de tus movimientos.
Al contrario de la noche, en la que intentamos evitar las estimulaciones de la luz, lo primero de la mañana será encontrar la luz del día. Esto ayuda a entrenar tu reloj biológico del sueño, indicando a la mente cuándo empezar el día y luego cuándo conciliar el sueño. Puede ser una actividad al aire libre, como una caminata, o el simple hecho de acercarse a la ventana.
La exposición al sol tiene muchos beneficios: aumenta las defensas, proporciona energía y activa la vitamina D necesaria para absorber el calcio en nuestros huesos.
Regalate minutos de la mañana
Si aún estás leyendo y te parece imposible, puedo decirte que regalarte al menos 10 minutos por las mañanas hace una gran diferencia. Sí, 10 minutos. Y se consiguen yendo a dormir 10 minutos más temprano.
Cuando tenés hijos y necesitás prepararlos para ir a la escuela, tu ritmo no tiene que ser igual al de ellos. Despertarte unos minutos antes y tener tu propio ritual puede ser un excelente comienzo.
Usá esta pausa de la manera que más te guste. Algunas personas optan por ejercicios de estiramiento, yoga, meditación, Tai chi, o incluso pasear al perro, para empezar una mañana diferente.
También puede ser el espacio para continuar leyendo tu libro favorito, escuchar un podcast o hacer una lista con la planificación del día. Disfrutar un rico desayuno, o una simple taza de té o café que te genere bienestar, sobre todo en épocas de frío.
En lugar de salir de casa corriendo en ayunas, o comer algo apurado, disfrutar de manera relajada un desayuno te ayuda a evitar molestias estomacales y a empezar el día con buena energía. Ocupá tus minutos con las actividades que más se adecúen a lo que deseás hacer.
Beneficios de implementar Slow Morning
- Evita la sensación de estrés al sonar el despertador.
- Proporciona bienestar y disminuye la ansiedad.
- Ayuda a conciliar el sueño.
- Reduce las molestias estomacales.
- Proporciona energía para el resto del día.
- Mejora el estado de ánimo.
- Ayuda a organizar el día sin tropiezos ni olvidos.
- Mejora los niveles de atención.
Conclusión
"Vísteme despacio que estoy apurado." — Napoleón Bonaparte
Así es el Slow Morning: una mañana organizada, con calma y disfrute, que tiene múltiples beneficios para el resto del día y para tu salud. No te sorprendas si, luego de implementarla, surgen nuevas ideas en el trabajo, te sentís con más productividad o motivación.
Espero que puedas incorporar Slow Morning en tu rutina diaria y, si ya la conocías, contanos cómo es tu comienzo del día con esta práctica.

