Asertividad en la gestión de la emoción.

¿Qué es el enojo?
Desde el coaching ontológico decimos que las emociones no son ni buenas ni malas. Sin embargo, de acuerdo con la manera de gestionarlas, nos pueden abrir o cerrar posibilidades.
El enojo ha sido entendido siempre como una mala emoción. Pero, como todas las emociones, si es bien manejado puede servirnos para establecer límites, y también para declarar un "basta".
Por lo tanto, decimos que el enojo es una emoción que consiste en una sobrecarga de energía acumulada cuando una obstrucción se interpone en la concreción de un objetivo.
Muchas veces esa energía queda contenida o explota hacia la persona con la que nos enojamos, y termina siendo contraproducente tanto para esa persona como para nosotros. Decía Marco Aurelio: "Cuanto más penosas son las consecuencias del enojo que las causas que lo provocaron".
El enojo está sustentado en juicios propios, es decir, depende de lo que yo interpreto, o en obstáculos que nos impiden lograr lo que queremos. Nos enojamos cuando algo nos frustra, y ese enojo es provocado por algún disparador que hace que se active mi emoción.
¿Cómo expresar el enojo de manera productiva?
Podemos manejar el enojo de varias maneras: explotar, implotar, gritar, patalear. De todas las maneras que tenemos de expresarlo, ¿qué podemos hacer para expresarlo de manera productiva?
Una vez identificado el enojo, y sabiendo cuál es nuestra reacción ante esta emoción, podemos tener en cuenta varias formas de expresarlo productivamente:
- Identificar la emoción. Primero y principal, reconocer que estamos enojados. Una forma es preguntarnos: ¿qué me enoja?
- Expresarlo al otro de manera clara. Hacer pedidos a las personas involucradas, renegociar, hacer ofertas y promesas, para cambiar ese estado actual por uno en el cual nos sintamos recompensados o escuchados.
- Revisar la importancia que le dimos. Y, sobre todo, preguntarnos cuánto peso le dimos a lo que pasó.
Dice Aristóteles: "Cualquiera puede enojarse, eso es algo muy sencillo; pero enojarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto… eso, ciertamente, no resulta tan sencillo".
Un ejercicio de PNL para transformar tu emoción
Te dejamos un ejercicio de PNL que podés poner en práctica para transformar el enojo:
- Cerrá los ojos y respirá profundamente.
- Explorá tu cuerpo e identificá en qué parte se encuentra el enojo.
- Una vez localizado, ponele un color negro, como si se tratara de un humo negro que se instaló en ese lugar.
- Respirá profundamente, imaginando cómo va saliendo el humo cada vez que exhalás.
- Continuá respirando hasta que ese sentimiento se haya calmado o desaparecido de tu cuerpo.
- Ahora sentí la tranquilidad y la paz en tu cuerpo por unos segundos y reconocé que podés tener el control sobre tus sentimientos.
- Abrí los ojos y observá el mundo que te rodea desde otro punto de vista, más amable, aceptando el hecho de que ninguna persona puede hacerte enojar.

